Acerca de las relaciones afectivas
Si estás conociendo, iniciando una relación sentimental o emparejado a alguien que se precie, fundamentalmente dale valor, apoyo, confianza y lealtad; quizás no volverás a encontrar a otra persona igual: con principios y genuinos ideales del Amor.
Demuestra lo que significa para ti, no te limites a las palabras que carecen de sentido, coherencia u honestidad; estas se las lleva el viento.
Sé tú mismo, no dependas del otro u otra, aunque sí ten la predisposición de entregarte, progresar e instruirte de aquello que se requiera para tu beneficio. Ninguno es más que nadie, pero tampoco es menos que los demás. Sé humilde.
Un vínculo afectivo solo involucra a dos personas, los terceros no forman parte de este, tampoco deben "sugerir" ni decidir por ti (o los dos). Ambos deben tener criterio propio y superarse de mutuo acuerdo. Eres tú, junto a tu pareja, el que obra, construye, acuerda y toma elecciones para proyectarse, adecuadamente, en dicha relación.
Lastimosamente, si esto no se considera de base y los ajenos (sean familiares, amistades o conocidos) a este lazo se entrometen e involucran, a veces imprudente, egoísta, envidiosa e insanamente, el resultado de esto se encamina a su declive e indiscutible fracaso.
Céntrate con quien quieras compartir tu vida, deja que todo fluya y haz que florezca con su debido cuidado.
Las relaciones son, igualmente, procesos de aprendizaje para formarse personal, profesional y espiritualmente. De ellas nace una nueva familia que debe ser independiente y de la que se proviene por ambas partes.
D.V. Torres

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