Ama equilibradamente
Imagínate a un niño que tenga por mascota a un pez. Que lo quiera tanto y hasta el punto de dormir con él para acariciarlo durante la noche. Al día siguiente el pez aparecerá muerto porque no puede sobrevivir fuera del agua y el niño lamentará su pérdida.
Así ocurre entre las personas, dar mucho cariño y "amor" puede ser asfixiante. Y es que los excesos no son buenos, todo merece ofrecerse en su justa medida.
Amar desmedidamente también tiende a ser una desordenada conducta particular e interna. Por mucho que quieras a alguien, no olvides darle su propio lugar y que siempre será independiente al tuyo.
No abuses, ama con ternura, pero con sensatez y equilibrio. Los extremos desestabilizan las relaciones al igual que las carencias de ciertos aspectos a tenerse en cuenta.
El amor es el respeto por la libertad, naturaleza, condición y el espacio ajeno.
D.V. Torres
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