Eres especial, ¡sigue adelante!
En ningún caso, ni bajo algún concepto, te rehuses a cumplir con tu labor (incluso predestinada y de envergadura) por la mentalidad de cualquier persona que, en su estado de inferioridad, se cree superior como para obstaculizar y emitir criterios que afecten tus objetivos.
No es estimable que sea profesional, maestro, alumno, sacerdote, médico, arquitecto, abogado o juez. Cuando la persona no está preparada, humana ni espiritualmente, incluso careciendo de básicos valores, normalmente no es honesta y no actuará congruentemente. Esto le induce a hacer y manipular dependiendo de su baja estatura moral. Y, por esto último, debería empezar a aprender.
Hay gente que no está dispuesta a aceptar tu valor humano, el trabajo que desempeñas, la pasión que te caracteriza y el talento a ser admirado.
El síndrome de Procusto es el que describe este tipo de conductas (rechazos, envidias, discriminación, celos) como una patología psicológica en quienes así proceden.
No te estanques, ¡sigue adelante!, perfílate en lo que haces, acaricia la excelencia de tus capacidades y que, jamás, el tirano o tirana te limite ni condicione. Aún menos, si es alguien cercano o familiar; ellos tampoco deben influir en tus decisiones y tareas.
El éxito no consiste en la fama, sino en el laborioso y constante tiempo, al igual que energía, depositada en lo que estás señalado a realizar. El triunfo es hacer, ser creativo, el resto es efecto de la mediocridad, el infravalor y la ingratitud (hasta en sus particulares vidas).
Tú eres especial y, si tu tarea beneficia a otros, tu Alma es la única que te posiciona como alguien de verdadera altura.
D.V. Torres
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