Evita la falsedad, sé auténtico

Considérese una persona falsa aquella que dé una imagen distorsionada u opuesta a la realidad. Dar a entender una cosa cuando se es otra o se oculta la verdadera naturaleza que se alberga de fondo, es un absoluto engaño por quien así procede. 

Aparentar calidez de carácter, supuesta simpatía, buenas actitudes cuando y con quien convenga, etc., es un asunto que revela hipocresía con su notable dosis de mojigatería. Una persona auténtica e íntegra se comporta básicamente igual en cualquier faceta de su vida familiar, social y general. 

Tratar mal a unos, actuar decadentemente de puertas para adentro y expresar mejor talante a otros hacia afuera o a quien interese, son señales de una evidente mentira. Por lo regular vivir engañosamente constata la "doble cara" de quien lo lleva a cabo e induce a creerse sus propios engaños como si fueran una normalizada actitud. 

Es preciso ser observador ante esto y nunca dejarse arrastrar por tal deplorable conducta. Si algo no se está cumpliendo correctamente, aparentar lo contrario no lo solucionará. Por lo tanto, habría que reponerse por dentro, ejercitar la honestidad consigo mismo, asumir los defectos o errores para resarcirlos, tener predisposición al cambio y lograr aceptarse hasta ser verdaderamente feliz. 

Cualquier apariencia o pose de lo que no se es realmente, solo evidencia falsedad, siendo esto un síntoma de amargura y desequilibrio interior con claros indicios de alguna patología psicológica.

Ser auténtico, honesto y natural consigue que la persona madure y la haga más humana en todos los aspectos de sus vivencias.

D.V. Torres

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