La jaula imaginaria

 


Había un oso que era parte del espectáculo de un zoológico. Durante 20 años de su vida pasó encerrado en una jaula y sobre un entorno muy reducido, en unos pocos metros cuadrados. Finalmente fue liberado, pero este animal siguió en el mismo lugar y paseando en círculos donde había estado casi toda su vida; y aunque la jaula no le apresaba, condicionaba ni limitaba a irse.

En psicología existe el estudio del "primado negativo o positivo". A groso modo explica que cuando se influye con una doctrina o costumbre, esta se convierte en normalidad. Si a una persona, o animal, se le infunde un hábito de vida, aunque sea negativo e insano, creerá que es lo normal y lo hará parte inexorable de su existencia; aun al mostrarse lo contrario o enseñarse lo adecuado.

El oso no sabía de su potencial ni había hecho consciente su naturaleza animal. Siendo liberado, su mente estaba programada para pensar en el cautiverio, las frustraciones y limitaciones asociadas.

La humanidad, por doctrinas culturales, sociales o familiares, vive en este mundo de acuerdo a su "primado negativo". No experimenta la felicidad porque la han hecho pensar que se vive para estar triste. No es espiritualmente libre porque la han acostumbrado a la materialidad. No vive en paz porque la han hecho creer que es a base de guerras, conflictos y luchas como se debe convivir con los demás.

No seas como ese oso, imaginando "jaulas" que ya no están o que puedes quebrar para continuar tu camino por este mundo feliz, libre, sano y en paz.

Esta es una historia para reflexionar, es un hecho verídico y el oso, en Rumanía, siguió creyendo que su jaula estaba ahí y que era real.

D.V. Torres

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