No cedas a la amargura de nadie
En el transcurrir de la vida te encontrarás a gente con diferente proceder, mentalidad y actitud. Aunque estés de buen talante, andes con alegría y desprendas una energía optimista, generalmente te toparás con alguien que, desde su "presidio de amarguras", inestabilidades y problemas personales, tratará de sacarte de onda con sus palabras o acciones.
Son personas que, consciente o inconscientemente, no saben lidiar con sus infortunios ni evitar contaminar a otros. A veces, esta gente negativa (con sus daños y conflictos internos no reparados) no soporta el hecho de que los demás anden noblemente y saboreen la felicidad. Revuelve en ellos solo tu presencia porque no alcanzan a entender que la luz (de tu forma de ser) aclare o dé sobre sus "oscuridades".
No cedas, hay que dejar a los "muertos en las tumbas". Si de algo te tienes que defender o proteger, adelante. Nadie debería mancillar tu dignidad ni autoestima. Todavía sería mejor pasar de largo para que no te bajen a su mediocridad y consigan su propósito de llevarte a su fangoso terreno.
Incluso, habría que ser considerado (sin aceptar la ofensa) ante las luchas e inclemencias de las personas. Están donde tienen que estar y, en ocasiones, poco puedes hacer para transformar esa situación o mentalidad retrógrada. Esta no es tu responsabilidad, la que te corresponde es mantenerte firme, centrado y continuar con tu andadura.
La vida se encargará del resto. No pierdas tu magia por los desmanes ajenos, tu valor no lo merece ni debes complacer a nadie que pueda estar experimentando lo que requiere hasta hallar la paz que tanto necesita.
D.V. Torres
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