Nuevos tiempos para pensar

El conocimiento no se impone, se plantea. Las enseñanzas no se obligan, se exponen. La información no se ofrece como verdad absoluta, se difunde. Teniendo presente esto, el resto queda a criterio de cada quien.

Aún así, no sería inteligente desaprobar o desechar lo que se obtiene a través de estas fuentes, sino comprobar su certeza por medios propios.

La época del dogma, incluso impuesto desde el nacimiento, es totalmente obsoleto. Los individuos tienen la libre postetad de creer o decidir el conocimiento, la enseñanza e información que le palpita. Sin exigencias ni doctrinas forzadas y culturalmente establecidas por ancestros.

Luego, nada se entrega o recibe como certeza, sino como semilla para indagar y comprobar lo que, conforme al pensamiento reflexivo e investigativo, pueda florecer en el Alma para beneficio de un crecimiento que conduzca a la esencia misma del Ser.

Lo que va en detrimento es aquello que no está tamizado, como mínimo, por la razón, el sentir, la introspección y el sentido común. Esto, aunque pueda servir de etapa y proceso para encontrarse a sí mismo, también podría estancar y ralentizar el desarrollo más útil, práctico y legítimo.

Hay que saber discernir, quitar la mentira de la verdad y la cizaña de la paja. Vaciarse de creencias, en su mayoría ineficaces y sin rigor, es un efectivo inicio para darle pábulo y estimular a la conciencia; la cual es la que mide, denodadamente, el grado de humanidad y espiritualidad de los seres. 

D.V. Torres

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