Prostitución emocional

Compartir amor sí, depender de una persona para que te mantenga o supla tus necesidades, es otra cosa muy distinta. Hay que cuidarse de quienes dicen amar a cambio de algo y de quienes creen ser amados al satisfacer los caprichos de alguien. 

Cuando se le pone un precio al amor, deja de serlo para tornarse en una “prostitución emocional”. Hay quien quiere solo por lo material y quien se piensa querido al ofrecerlo. Tanto en un caso como en el otro, el amor suele brillar por su ausencia.

Es evidente que a nadie le desencanta vivir cómodamente, pero no se debe confundir el amor con la necesidad ni la escasez emocional al ser encubierto superficialmente.

El amor no es engañoso, es recíproco, sanamente llevadero y su máxima condición se sustenta en no lastimarse. 

D.V. Torres

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