Sal de la Crisálida

Cuando el gusano es rastrero entiende (en el sentido figurado del término) que su destino, únicamente, está limitado a vagar por el suelo, las ramas, flores y hojas; de las cuales se alimenta. Es impensable para él que le espera una transición de mayor envergadura y libertad. Se conforma siendo un simple bicho casi sin movilidad, vulnerable y acomodado a su natural instinto primigenio.

Esta analogía funciona con los seres humanos que se conforman con los rudimentos elementales para vivir rehusando experimentar la renovación de sus mentes por desconocimiento a su gran potencial.

Esta etapa es imprescindible hasta que, antes o después, se forme en un ser trascendente con la crisálida que le da "alas" a su vida.

D.V. Torres

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