Tienes al gobernante que tú eres

Si eres una persona con baja educación, cultura y civismo, no te quejes de quienes estén en tu entorno y procedan igual. Entiende que una sociedad actúa de acuerdo a su nivel de conciencia (que resume las tres capacidades señaladas arriba).

Una vez más, elimina la idea de que un gobernante va a mejorar una nación cuando sus ciudadanos no están a la altura de una ética elemental. Ningún líder político hará que valga la sociedad si los individuos no se educan, leen, estudian ni cultivan. Esto es una cuestión propia que se arraiga desde el hogar, la escuela o cualquier institución educativa que se precie.

Olvida a los salvadores de tu patria cuando no estás viviendo incorrupa, honrada ni dignamente. La mentalidad de un pueblo es la que lleva al poder a alguien con similar modo de pensar. Por tanto, tienes al gobernante que tú eres. 

Ni el Maestro que anduvo por Jerusalén logró transformar, debidamente, (con su ejemplo, mensaje y acciones) a sus seguidores. Aniquila de ti la concepción de que una persona te va a ser mejor y un ciudadano de bien si tú, desde tu fuero interno, esperas ilusamente que lo haga y no empiezas a trabajar por tus medios para que te represente lo que eres: a través de la conversión a un ser de buena voluntad. 

De resto, con una ideología u otra, seguirá igual. Aprende que las situaciones y circunstancias cambian cuando emprendas el cambio en ti.

Tú eres parte de la nación que, aunadada, consigue el progreso que se pretende; así esté regido por una mujer.

D.V. Torres

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