Ayudar


Ayudar a los necesitados o a quienes lo requieren, en cualquiera de sus demandas, es una extraordinaria terapia y enriquecimiento para el Alma del que auxilia, un inductivo a la actividad consciente y productiva, además de un excelente ungüento sanador a los reclamos, a la ingratitud, los pretextos, la manipulación, al egoísmo (que empobrece), la hipocresía, a los estados anímicos depresivos, chismes o al fariseísmo que tanto enferman y ensobrecen el Ser.

Sé desinteresadamente servicial por el noble acto en sí de serlo, no tanto por el deseo personal de sanarte o aparentar bondades que no has cultivado.

Da, así sea la mitad de tu pan y agradece esta noble obra al realizarla. Se te multiplicará, por añadidura y solo si lo haces sin conveniencias personales.

En la generosidad de tus obras estarás obrando también por ti y, recuerda, que te amarás tal como ames, no por lo que con vanidad ni soberbia crees que te amas, sino porque en la medida que amares se sabe cuánto es que realmente amarás.

D.V. Torres

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