Enseñanzas para los intrépidos
El hecho de que una enseñanza no te simpatice, no significa que no sea certera ni efectiva. No consiste en leer o saber solo lo que guste; no todo agrada a los oídos o, en este caso, al ego.
Es necesario poner atención a la información que revuelve cualquier sombra que pueda habitar en ti para que el espíritu se desenvuelva en tu vida con plenitud.
La sensiblería que causa determinados conocimientos, de dudosa procedencia, no te dan adelanto alguno cuando no modifican en ti la naturaleza humana. Y siempre se debería empezar por esta parte, no creerse más espiritual por los estudios de tal temática.
El espíritu no precisa crecer, es perfecto, lo que trasciende es la humanidad con sus valores y virtudes evidenciados. No te engañes, las enseñanzas que conciernen al ser son las que, mayormente, se requieren aunque no te sientas cómodo ni conforme con ellas, las deseches o infravalores porque, inconscientemente, no quieres mirar para tus "puntos débiles" ni aceptarlos al creer que pensar o escuchar hablar del espíritu te posiciona en un grado superior aún siendo un desperdicio o mezquino en, lo más relevante e imprescindible, tus cualidades humanas.
El orgullo espiritual es muy terco y se apodera de las personas que se consideran superiores o adelantas por el simple hecho de aprender sobre ello.
La enseñanza de carácter humano es para los lectores y estudiantes intrépidos y que, realmente, anhelan avanzar mediante el conocimiento de sí mismos. Allí, por donde te duela, te dé en la soberbia y arrogancia, es por donde debes empezar, sanar y realizarte.
D.V. Torres
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