Las obras hablarán por sí mismas
Quien es diestro en una disciplina, arte u oficio, merece el reconocimiento y gratitud de lo que aporta; sea por vocación, talento o técnica. Esto, para aquellos que se han entregado apasionadamente, requiere tiempo, energía, sacrificio y trabajo. No nace de la nada y, por lo general, detrás de la obra, ha habido una necesaria profundidad, mediante el estudio, a veces viajes, conversaciones con gente preparada, búsqueda de información, contraste de la misma, investigación y lo que amerite para cumplir con lo propuesto.
Cualquier desempeño, con estas características, debe salir a la luz y difundirse, en especial, cuando es beneficioso para los demás. Sería egoísmo guardar para sí lo que puede servir, favorablemente, a la gente.
Es evidente que, estando formado, con experiencia y dedicado a la labor, el producto pase al mercado (para mayor difusión y costas del contenido).
Hay quienes no esperan la fama o popularidad, únicamente seguir siendo felices con lo que hacen. En este sentido, cualquier pensamiento contrario, antagonista o negativo, lo puede haber como mentes hay. Por tanto, cada quien es libre de creer, suponer, inventar densas ideas o pasar de largo.
La cuestión es que, cuando se tiene la convicción y comprobación de lo que se produce, no se sospeche que se dejará de realizar. Obviamente es una irresponsabilidad, ausencia de valor propio y, quizás, confusión mental en quienes no consideran lo expresado ni valoran las obras que engrandecen las Almas cuando se renuncia al ego para admirarlas y darle la estima del éxito llevado a cabo.
Incluso existen quienes difunden sus labores desinteresada y filantrópicamente; este es un gesto de absoluta bondad aunque haya gente que, por carencia de valores, gratitud y estima, lo desestiman. Lo importante es continuar y no esperar nada, solo hacer y persistir en lo que se realiza desde lo reseñado y por Amor. Esto es todo, del resto se ocupará la vida.
Nunca desfallece el que actúa con buena voluntad. No se debería esperar de nadie, solo de Dios, para el que tenga la certeza de su existencia. Las obras hablarán por sí mismas.
Haz y las semillas darán sus frutos tarde o temprano. Llegarán con sus resultados para los que estén preparados, educados en principios, con agradable paladar y sana digestión que les haga defecar, lo que les estancaba o estreñía, pero plácidamente.
D.V. Torres
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