Lo que siembras

 

Cuando te vaya mal por la vida, pregúntate qué has sembrado sobre ella. No culpes a la mala suerte, el mal ojo, la brujería o magia negra; nada de esto tiene poder para quienes dejan semillas de bien durante su camino.

Si te rodean personas malintencionadas y nocivas para tu salud, aléjate de ellas sin pedir permiso. No eches raíces en lugares sombríos, toma vuelo y encontrarás a quienes te darán grandes alegrías.

Realmente la vida es una consecuencia de las acciones, cada quien es absoluto responsable de su propia siembra. Es el destino que se construye día a día. Los orgullos, las envidias, los celos, las ingratitudes, la maledicencia en términos generales, son semillas que, tarde o temprano, brotarán y cosecharás.

Por tanto, observa la actitud contigo mismo, con los demás y repara en lo que has sembrado. Normalmente, lo que te ocurre, la causa de tu desdicha e infortunio, obedece a lo que tú eres, has hecho y no has enmendado. 

No te amargues cuando has sido tú el que amargó, no te frustres cuando tú frustrante, no sientas ira cuando fuiste tú quien dañó. No es maldición ni pecado, es LEY DE VIDA cosechar lo que tú sembraste. Por eso hay personas felices, afortunadas y tranquilas, ellas también dejaron buenas semillas o resolvieron lo que no les producía bienestar.

No culpes a nadie, revierte lo que no hiciste adecuadamente y la vida te sonreirá. En definitiva, acepta que solo recibes, eres y tienes LO QUE SIEMBRAS.

D.V. Torres

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