Ante cualquier agitación


Ante la agitación, de cualquier índole, no te sumes al desconcierto. Por grave y amenazante que pueda darse una situación personal, social o mundial, mantén en alto tu calma. 

En tiempos convulsos, donde la tensión es predominante, tu mente y emociones deben permanecer serenas. Eres el arquitecto de tu conciencia, el control está en tus manos. 

Aun siendo realista con asuntos que acontezcan, llévalos a tu paz. Nada ni nadie puede perturbar a quienes han encontrado su centro se equilibrio vital. Si este no fuera el caso, suelta lo que te preocupe o altere, respira profundo y retoma el trabajo interior que precisas para darle inicio a tu propio crecimiento. 

Si no hay un estado de apaciguamiento personal, estarás potenciando el conflicto que subsista con, simplemente, pensarlo como inevitable. 

Ten una visión optimista hacia la posible fatalidad o agravio; gana más un silencio ante la provocación que una reacción del mismo nivel perturbador procurando el conflicto. 

Considera la paz de tu naturaleza espiritual como el arma más contundente, poderosa y efectiva a ser expresada. De lo negativo siempre podrás hallar algo positivo que neutralice lo primero. 

Únicamente, no pienses, sientas o hables, sé la carne que desprende el aroma de la pacificación. En medio de aguas temperuosas, desde dentro ti, navega con absoluta quietud.

D.V. Torres

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