Antes de hablar


Las personas hablan mal de los demás porque no les gusta mirar para ellos mismos. Les resulta incómodo mantener una visión propia y prefieren recrearse en los supuestos males o defectos ajenos. 

Se alimentan de la decadencia humana y, si no la hubiera, se la inventan. Viven de otros porque, con eso, consolidan y fortalecen sus egos. 

No cuentan con el espíritu de la crítica para ellos, ni el ejercicio de conocerse. Mientras más se hable de lo ajeno, mayor será el vacío que albergan. 

Antes de despotricar sobre alguien, sería oportuno analizar las palabras y muy apropiado, al igual que primordial, hacer un pequeño esfuerzo por mantener un diálogo interno donde se adviertan las fallas a ser corregidas y superadas individualmente.

D.V. Torres

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