La felicidad está en tu paz
Lo único que propicia felicidad al hombre, genuina e inquebrantable, ajena de los placeres, deseos y estímulos personales, es hacer conciencia de su Paz y que esta se mantenga pese a las vicisitudes o amarguras externas.
Quien está en Paz no provoca perturbación alguna, sino que se jacta de su dicha y la demuestra. Es ejemplo y carne de lo que refugia por dentro.
La Paz es, sin equívoco, la tierra fértil para que broten las flores de las demás virtudes y, desde su raíz, la felicidad auténtica del Ser o Alma.
Quien experimenta su serenidad interior, propia del Espíritu o el Buen Dios que le habita, no busca ni halla atacar, a causa de su amargura, desazón e inestabilidades, a ser viviente alguno.
D.V. Torres

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