No des portazo por portazo

Cuando alguien te muestre su mal talante, te haga un desprecio o actúe con ingratitud, no le devuelvas con lo mismo, no te bajes a su nivel, enséñale que tu alegría y templanza está por encima de sus calamidades. 

Comprende que hay gente con una necesidad de amor desmesurada, tú puedes ser esa lección de afecto y cordialidad que merece. Que tu defensa sea el amor, no la ofensa. Que la educación y nobleza, sea tu única respuesta. 

"Ojo por ojo y todos quedaron ciegos", así pronunció Gandhi. El mal nunca se disuelve con otro mal igual o peor, sino con su contrario: el bien. Siempre será mayor la alegría y la satisfacción del que hace lo correcto.

Cuando encuentres a alguien discordante, agresivo, enséñale que todo puede ser diferente con un simple gesto de afecto, bondad o buenas maneras. Jamás cedas a la necesidad del conflicto que otro tenga, concédele tu amable sonrisa y no des portazo por portazo... 

Deja que tu puerta quede abierta y que sea la cortesía lo que a través de ella se encuentra.

D.V. Torres

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