Ser padres
Ser padres es una absoluta responsabilidad en la que debe primar los factores de la educación la cual, a su vez, se sostiene con la dinámica aplicación de valores y una correcta orientación que señale de forma constante al vivir digna, gentil y honradamente. En la que prevalezca, ante todo, la presencia de la libertad, sea esta psicológica o emocional.
Los hijos no son posesión de nadie, tampoco de sus progenitores. El ser humano es una individualidad, libre de ataduras mentales y apegos sentimentales, al menos este sería el objetivo a seguir.
Ser afectivo con las personas, particularmente con los hijos, es una conducta esencialmente sana y válida, no siendo así cuando se abusa o se extrema dicha capacidad mediante sentimentalismos, chantajes y emotividad enfermiza.
A veces los abusos instaurados en los infantes es deleznable, no se ama mejor por controlar las capacidades individuales ni por la sobrada protección bajo la excusa de esa autoridad paterna o materna. Eso es egoísmo.
Los hijos no son propiedad, ningún ser humano pertenece a otro, ellos son libres e independientes (llegado el momento).
Al margen de errores y aciertos, cada persona debe asumir su rol de forma adecuada, sin cadenas emocionales de ningún tipo, sin los estereotipos mentales que condicionan el buen desarrollo individual.
Es deber de los padres asumir estas premisas que procuren en sus hijos una ordenada libertad de pensamientos, de emotividad benigna y de proceder cívico.
D.V. Torres

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