Tener un hijo gay
Tener un hijo gay es como tener un hijo heterosexual. Si el hijo o la hija apunta maneras desde temprana edad, requiere del acertado apoyo familiar para su definición sexual u "homosexualidad infantil".
Ser homosexual no responde a lo innatural, no es un trastorno ni una enfermedad, así como lo esclarecen la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría. Tampoco es una aberración ni una inmoralidad, es una variante de la normalidad.
Los progenitores que se escandalizan o se preocupan por la opción sexual de sus hijos, suelen incurrir en el rechazo, miedo y la vergüenza; en ocasiones, se convierten en los primeros homófobos de sus propios hijos generándoles sentimientos de culpabilidad, represión y demás desequilibrios emocionales que perdurarán en sus vidas.
Dado el caso, son los padres en requerir atención terapéutica y orientación educativa donde aprender los valores tales como el respeto a la diversidad y la tolerancia. Si no es por amor al hijo, al menos, que sea feliz aunque no cumpla con las expectativas socialmente establecidas. Si es homosexual o es lesbiana, lo seguirá siendo pese a las posibles disconformidades y condenas de animadversión.
El problema no es tener un hijo gay, sino la homofobia, la cual sí es una enfermedad. Esto está corroborado por numerosos expertos de la psicología y la psiquiatría.
D.V. Torres
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