Tú eres el camino


A fin de cuentas, te llevas lo que haces, no lo que dices o aparentes, ni lo que sabes o discutes, tampoco lo que poseas, sino lo que das. 

Si amas, que el amor sea tu ejemplo. Si eres hombre de paz, pacifica donde vayas o estés. Si no entiendes la alta expresión de la compasión (compadecerse para el bienestar ajeno), la empatía es el rasgo asequible en su virtud humana. Si buscas alegría, sé la alegría para otros. 

Suelta y perdona. Aprende, agradece, corrige y avanza. 

Tú eres el camino. Encuentra en ti lo bajo y alto, lo malo y bueno, la luz que nublan tus sombras. Evita delegar o depender de otros; empieza por ti y verás que el recorrido, en compañía y sin ella, termina con el gozo de la grandeza que embellece cuando la reconoces como tuya. 

Eres el camino, ándalo con la verdad descalzada y sé la plenitud de una vida en su máxima expresión de la palabra. 

D.V. Torres

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