Así se arregla un país
Un país no se arregla con un buen gobernante, sino con unos ciudadanos que hayan hecho acopio de una cultura y educación de altura.
El destino de una sociedad no depende de quién dirija una nación, sino del más básico civismo de los individuos que la conforman.
Si la mentalidad no está preparada para una esencial convivencia, si se humillan unos a otros, aun siendo compatriotas, nada podrá ser mejor ni habrá progreso sustancial.
No es el gobierno el que siempre falla, sino el proceder de los habitantes. Una nación se construye con educación y civismo.
D.V. Torres

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