Entre consejo y consejo, discierne


Cuidado con los consejos, suelen estar cargados con el criterio personal de quien los emite, no con lo que necesitaría saber quien los recibe. 

Para seguir un consejo, primero, habría que ostentar juicio propio; es decir, la capacidad de sopesar lo que quieran que hagas o el camino que deberías tomar. 

Hay personas que se han perdido por no pensar, siquiera, en las consecuencias de lo aconsejado. En ocasiones, tales directrices pueden involucrar sentimientos y la voluntad ajena. Hay casos donde la envidia y los celos están de fondo. 

Escucha, discierne, pero siempre DECIDE POR TI.

D.V. Torres

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