Una sonrisa diaria
Una sola sonrisa diaria ayuda a que tu estado anímico esté en condiciones, al igual que tu salud.
Aunque no te encuentres bien, sonríe, fuerza a tu cerebro a que, irremediablemente, se reponga con la dinámica muscular del rostro que produce el efecto esperado para tu bienestar. Haz de esto un hábito.
Un talante serio, amargo y frío no te otorga distinción ni formalidad alguna. No te engañes. La gente, en el fondo, quiere alegría en su vida y, la postura sonriente de la comisura labial, puede producir el cambio radical, incluso, en los demás.
Este es un asunto médica y psicológicamente comprobado: cuando se sonríe se llevan con mayor armonía las cuestiones cotidianas, hay curación de enfermedades y una apertura al ancho caudal de la prosperidad.
Sonreir, también, es una forma de agradecer a la vida.
D.V. Torres
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