La pandemia de los dispositivos móviles


Cuando estés acompañado de alguien que usa su móvil, a veces de modo constante y no por una posible emergencia, es imposible mantener una conversación que se precie. Además de ser una falta de respeto, ética básica y educación. 

La compañía y el diálogo, generalmente, son de dos o más personas. El dispositivo móvil o celular, sobra. 

No se puede enfocar la atención, escuchar ni entender lo que se deba decir al haber un aparato electrónico de por medio.

No es que se sea menos importante para quien carece de esta simple deferencia, es por carencia de valores, normalmente, no aprendidos ni asumidos desde la infancia o juventud. En este sentido, los progenitores deberían ser los responsables. 

Especialmente, la generación del 2000 es la que, en parte, induce a la decadencia humana a esta civilización. Con sus fotos insustanciales, obsesión a las Redes Sociales y sus ansiosas reacciones a lo que imparablemente publican, los están enfermando e insensibilizando. Entre otros asuntos también cabe señalar que intentan suplir su vacío de autoestima a mercerd de la aprobación de gente que, usualmente, ni conocen. 

La vanidad, arrogancia y el narcisismo son sus nutrientes; esto nada se asemeja al amor propio ni a la genuina autoestima. 

Sea con pareja, amigos o familia, hay que prescindir del manejo incensario de una pantalla que separa a los que están presentes y crea una falsa e ilusoria cercanía con los que solo pretenden buscar o encontrar sentirse alguien a través de los medios virtuales.

D.V. Torres

Comentarios

Entradas populares de este blog

Acerca de las relaciones afectivas

La juventud está por dentro

Aclarando el Alma

La tolerancia como estandarte

La diversa normalidad