Una relación responsable
Una relación de pareja solo puede funcionar cuando hay una predisposición para ello. Si se carece de valores, se irá al garete. Se puede ser adulto, pero a la vez infantil e ignorante emocionalmente. En este sentido, una persona que ha sido educada desde temprana edad al respecto, estará preparada para sobrellevar una relación afectiva.
Por lo tanto, la madurez de alguien no es necesariamente proporcional a la mentalidad que tenga labrada en este aspecto. Es una cuestión de principios, no de etiquetas familiares o sociales. No es instintivo ni obligado, es vocacional. Es decir, no es tener novio o novia porque así está establecido o por fortuitos deseos, sino sabiendo lo que ello implica, manejarlo con inteligencia emocional y una generosa dosis de responsabilidad.
Si no se conocen ni aplican los fundamentos de una relación es porque las capacidades de esa persona no se han cultivado para dicha finalidad lo suficiente; se ostente una corta o avanzada edad.
En una relación de pareja están latentes numerosas cuestiones que no son imprescindibles detallar. No se trata de un juego de niños, es una importante decisión en la que debe prevalecer la conciencia de lo que ello implica y, por supuesto, la mentalidad educada, responsable, respetuosa, al igual que los objetivos correctamente trazados para estar a la altura de compartir el amor con quien se pueda plantear.
D.V. Torres
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