Del juicio a la empatía


Sería muy poco afortunado emitir juicios acerca de una persona, sobre todo si están recubiertos de la ironía, el sarcasmo o la ofensa. 

Aunque alguien esté en un buen momento, no amerita verter opiniones malsonantes ni con acritud. Aún más intenso puede ser el daño al desconocer el estado anímico de alguien.

Sobran las palabras cuando están cargadas de discordia. No se sabe la infancia que le ha tocado vivir, la situación que pueda acaecerle, lo que siente o cómo se encuentra por dentro. 

Se debería reincorpar el "yo estoy contigo", "cómo te sientes", "quiero ayudarte", etc. Sustituir el juicio por la empatía.

D.V. Torres

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