La Paz, base de la felicidad


La felicidad no sobreviene de acontecimientos externos, personas o posesiones; de hecho, hay gente que no es feliz ni en sus mejores circunstancias. Solo cuando se halla adentro se conseguirá el gozo permanente y pese a los embates que concurran en el entorno. 

Si esto es fácil de indicar, una mayoría prefiere hacer la vista gorda para no dar los pasos hacia este propósito. La razón es sencilla, la base para ser auténticamente feliz radica en la Paz que more en los individuos. Este estado de pacificación supone sanar todo lo que ha dejado heridas, aquello que implique conflicto individual o colectivo, al igual que cualquier pensamiento y sentimiento cargado de negatividad o perturbación. 

Esta es la cruzada a la que pocos se atreven a adentrarse. Este es el camino espiritual con su implícito aprendizaje. 

Ver las pobrezas, las llamadas sombras u oscuridades personales, es el trabajo que no se acepta ni cumple con facilidad. Y lo cierto es que existen quienes siguen sus vidas, miserablemente, omitiendo esta imprescindible labor que propicia la Paz y su conciencia gozosa por añadidura. 

D.V. Torres

Comentarios

Entradas populares de este blog

Acerca de las relaciones afectivas

La juventud está por dentro

Aclarando el Alma

La tolerancia como estandarte

La diversa normalidad