La semilla que forja el carácter
Cada ser humano lleva una semilla dentro de sí que es la que marca su forma de ser, desde el nacimiento y hasta la vejez.
Según sea su genética moral, su entorno y las experiencias que adopta en el transcurso de sus etapas respectivas, se irá definiendo su carácter. Esta es su huella irrepetible.
Los conceptos de que la gente cambia o muestra su verdadera naturaleza, ambos son admisibles y convergentes en este sentido. No obstante, hay semillas que están destinadas a dar frutos amargos o dulces, independientemente de cómo madure.
Si alguien, por ejemplo, hace 20 años era distinto a como lo es ahora, el tiempo que le ha permitido crecer y consolidar su carácter, con lo mencionado inicialmente, ha fructificado a la par de su simiente.
D.V. Torres

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