Analfabetismo emocional
Las personas que basan su amor en el mero sentimentalismo y los conceptos difusos sobre este, se pueden clasificar como "analfabetas emocionales".
Amar es un aprendizaje constante, no una absurda sensiblería. Por este motivo la gente se hace daño y se refugia en la simple afectividad para justificarse; sin un propósito juicioso ni razonable.
Controlar no es amar cuando la voluntad se infunde en el otro privándole de libertad y decisiones propias. No se ama mejor al sobreproteger o limitar el espacio vital de alguien. Si se pudiera equivocar en sus elecciones, cabe la opción de orientar e informar desde la experiencia y sabiduría, nunca con conceptos confusos e ideas ofrecidas desde la mediocridad e ignorancia.
Cuando se ama se deja libre, aunque se puedan cometer errores. Esto es amar, el resto es restringir la capacidad de realizarse en los asuntos personales y de la misma vida.
Entre creencias, sentimentalismo barato y chantajes se produce una dependencia emocional (con rasgos tóxicos) que pueden causar daños psíquicos e irreversibles en el individuo.
Las relaciones, de cualquier índole, precisan cuidarse con Amor consciente, no con una ideología cursi y carente de inteligencia; sean estas de amistad, familiar, pareja o cualquier otro parentesco.
No consiste en pensar y sentir amor, sino en que los pensamientos y las emociones estén educadas a amar con su noble práctica.
El Amor, cuando es sano y verdadero, se muestra con una conducta donde impera el bien propio y hacia los demás.
Amar es, en definitiva, una condición a adquirir y de la cual nutrirse para un bien común y una armonía, tanto externa como interna.
Lo que dentro hay, sale a relucir. Esto es lo que debe marcar las pautas para saber cuáles son las capacidades reales y aprendidas para amar. De otro modo, habría que ver de fondo la causa que imposibilita a corregir lo que no se está amando saludable y eficientemente.
D.V. Torres

Comentarios
Publicar un comentario