Ser sin fingir


No eres perfecto, no aparentes. Sé humano y mundano. Cometes errores, te equivocas, fallas. No eres religioso ni espiritual. No eres más ni menos que nadie. Tampoco estás más evolucionado que cualquiera.

Tienes defectos y virtudes. No eres superior ni inferior a otros. Eres, sencillamente, TÚ. Ocúpate de serlo, sin miedo ni recelo, sin fingir ser diferente, con falsa humildad o mojigatería.

Busca lo que eres y no des impresiones de lo que careces. Encuéntrate, obsérvate, acéptate. Comienza el trabajo por ahí, no fuera, sino dentro de ti. 

Aprende, corrígete, sé franco: CRECERÁS.

D.V. Torres

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