Cultivar las relaciones
Las relaciones, del tipo que sean, son como las plantas. Unas crecen, otras se secan, pudren o mueren. Cada persona es diferente: mental, inletectual, cultural y emocionalmente. Por lo que, al igual que con una clase de planta u otra, hay que conocer los cuidados que requiere.
Si no se riega en la cantidad adecuada y con la frecuencia que precise, irremediablemente desfallece. También hay que saber dar el abono que sana hasta las raíces. Sirva este símil para comprender que en las relaciones humanas sucede básicamente lo mismo. Hay que aprender a cuidarlas y, para eso, albergar una pizca de amor.
Cuando se ama inteligentemente, la pareja, el amigo o familiar, crecerá de modo natural junto a la persona que comparta su vida. Si se carece de entrega, responsabilidad y cuidados, sustentados por el amor, la relación se va al garete.
Hay que cultivar, casi con profunda devoción, lo que florece, edifica y embellece.
D.V. Torres

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