¿Sexo o amor?


Deseo sexual y afecto, son cuestiones distintas. Poco tienen que ver el uno con el otro. De hecho ser afectivo no implica la atracción o el acto sexual; incluso, quien solo se deja llevar por tal deseo, creerá estar satisfaciéndose con afecto. Mantener relaciones sexuales, conforme a unos cánones considerados sanos y normales, no tiene perjuicio alguno; lo realmente preocupante es pretender suplir una oculta carencia emocional con base al único acto sexual.

A consecuencia de esto, existen personas que, sin un trabajo y cultivo del amor propio, se fundamentan en las relaciones y deseos sexuales, en ocasiones, de modo sistemático. La atracción, la apetencia sexual de por sí, es pasajera y, en múltiples casos, sirven de parche que cubre ciertas ausencias afectivas, evidentemente, no subsanadas.
El amor, cuando se ha sedimentado juiciosa y adecuadamente, omitirá cualquier rasgo de atracción, deseo u estereotipo.

Amar es estar por encima de aspectos, creencias o etiquetas individuales y socialmente establecidas. Quienes necesitan de sexo para alzar su autoestima, estarán arraigándose a ese parche del engaño hasta que vuelvan a encontrarse con ese "vacío interior" y que merecería ser llenado con auténtico amor y sin egoísmos, pero siempre salubre e imperecedero.

Afecto (o amor) se puede complementar con el sexo, solo hay que cuidar que la dependencia no se solidifique y provoque la confusa creencia de que se está amando cuando es únicamente el apego, el egoísmo y la falta de amor propio lo que esencialmente prevalece.

D.V. Torres 

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